A horas de que termine 2006,algunas costumbres que, a lo largo y ancho del planeta, son puestas en práctica para celebrar el año que se inicia
El 2006 está por llegar a su fin. Y cada país pondrá en práctica ritos que buscan rememorar con alegría el año que termina y expresar la esperanza de alcanzar mayor éxito durante el que comienza. Hay costumbres que son habituales y compartidas en muchas zonas del planeta. Por ejemplo, la conocida como tradición de las 12 uvas. En el sitio que ocupará cada comensal, se coloca previamente un recipiente con 12 uvas y, de acuerdo con el rito, se debe comer una por cada campanada al llegar la medianoche. Tampoco faltan en casi ninguna reunión la cena con los afectos, y el brindis, acompañado por la posterior exposición de buenos propósitos de alcanzar alguna meta durante el nuevo año.Los primeros festejos de la historiaHace miles de años, los pueblos del mundo se dieron cuenta de que, transcurrido cierto período de tiempo, las estaciones solares repetían su cauce luminoso, los cultivos volvían a crecer y las lluvias retornaban para regar las nuevas semillas. Así, reconocieron en este proceso una suerte de “eterno retorno hacia el punto de inicio”.
Los babilonios, al darse cuenta de este fenómeno, decidieron que el continuo iniciar debía festejarse. Por eso, cada vez que la primavera tocaba los jardines colgantes de Babilonia, comenzaba una celebración que se extendía por 11 días. Una gran rave, pero hace 4 mil años.La algarabía de los egipcios con la llegada del nuevo año estaba relacionada con la posibilidad de que las tierras se vuelvan propicias para la siembra. Y como una de las señales que preludiaban el año nuevo era la crecida del río Nilo, cada vez que llegaba ese ansiado momento comenzaba el rito de labrado de la tierra, que simbolizaba la confianza en los tiempos venideros.El Año Nuevo en el mundoAunque hoy no se festeje, específicamente, la rotación de las estaciones, los rituales actuales de todo el mundo rememoran la búsqueda de felicidad, éxito y abundancia (que puede traducirse como “salud, dinero y amor”), pilares de los festejos ancestrales.
En Venezuela, como una forma de reafirmar la amistad y desear buena suerte para el año venidero, las familias se reúnen en sus hogares, antes de las 12, para preparar la hallaca, una especie de humita repleta de condimentos y con un relleno especial. Ésta se regala a los seres queridos durante la noche de víspera de Año Nuevo.Por su parte, los alemanes realizan la ceremonia del bleiglessen, que busca develar los misterios del futuro. Consiste en fundir una barra de hierro hasta que se haga totalmente líquida, y sus gotas se vierten en un vaso al momento en que amanece el primer día del nuevo año. Con un poco de imaginación, se puede predecir en las formas resultantes qué nos deparará el mañana.Los escoceses, para “permitir el paso del nuevo año”, realizan el Hogmanay, con un barril de madera en llamas rodando por las calles. Luego, pasada la medianoche, van a visitar a sus allegados para desearles felicidades, ofrecerles un trago de whisky y un trozo de pastel de avena. Esto se conoce como presentar su “primer pie”. Los más ancianos se deben quedar en sus casas, a la espera de su “primer pie”, en lo posible, de una persona bella, alta y de cabello negro, algo considerado de buena suerte.
En Rumania, los ritos de año nuevo se relacionan con los vaticinios del futuro amor. A medianoche, las mujeres solteras deben caminar hacia un pozo con una vela encendida, y mirar hacia abajo. La tradición dice que el reflejo de la llama dibujará en las oscuras profundidades del agua el rostro de su futuro esposo. Pero también pueden optar por poner bajo la almohada esa noche una rama de albahaca, la cual les permitirá soñar con el hombre que las espera.
La fiesta de Junkanoo, en las Bahamas, se remonta al siglo XVI o XVII, y se realiza en honor a John Canoe, un propietario de plantaciones muy bondadoso que permitía a los esclavos que trabajaban para él tomarse unos días para la época de Navidad. Los trabajadores, agradecidos, festejaban con danzas y música de su África natal.Con el correr del tiempo, esta celebración se convirtió en un gran desfile formal y organizado, similar a los festejos de Carnaval.Bailarines se dividen en grupos, eligen un tema y confeccionan sus trajes en relación a él. Sus vestimentas son coloridas, luminosas y sofisticadas, y nunca falta la máscara. Un jurado elije al mejor conjunto y lo premia al final de la ceremonia.

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